El protagonista de esta novela emprende la urgente búsqueda de sí mismo. Padece los bochornos del adolescente sensible y temeroso pero audaz. Vive con su alma a flor de piel, siente que la sexualidad es una flor nauseabunda, sus padres son un amoroso estorbo y la escuela es un círculo infernal. Va de revelación en revelación, algo va goteando chispas de luz en su consciencia, señales que lo llevan a toparse con personajes inquietantes, un travesti, un niño yogui, niñas excitantes, compañeros inalcanzables. No sabe si es homosexual y le urge encontrar una llave que le abra las puertas del misterio. Lo sui generis de la llave que busca está en que no abre nada, sino más bien cierra los tenebrosos habitáculos de donde salen los monstruos de la historia familiar. Antonio Santiago resuelve con imaginación y solvencia narrativa su ópera prima.